La nueva estructura de precios, publicada este sábado por la Secretaría de Energía, consolida una tendencia alcista que mantiene bajo presión el bolsillo de los hondureños.
Desde el 16 de marzo, la gasolina superior alcanzará los 113,54 lempiras (4,27 dólares) por galón, tras un aumento de 4,22 lempiras.
La gasolina regular subirá 3,12 lempiras y su nuevo valor será de 101,37 lempiras (3,81 dólares), mientras que el galón de diésel trepará a 99,70 lempiras (3,75 dólares), tras un incremento de 5,80 lempiras, ambos aún bajo subsidio gubernamental.
El queroseno registrará la mayor subida de los derivados del petróleo con un alza de 10,16 lempiras, por lo que su costo en bomba pasará a 99,08 lempiras (3,72 dólares).
En tanto, el GLP vehicular se incrementa 87 centavos y su valor será de 45,88 lempiras por galón (1,72 dólares), mientras que el cilindro de gas doméstico se mantiene subsidiado en 238,13 lempiras (8,98 dólares).
Las nuevas variaciones, vigentes hasta el 22 de marzo, profundizan la preocupación entre transportistas, comerciantes y consumidores, quienes advierten que cada subida en los derivados del petróleo se traduce en mayor carestía en el transporte, alimentos y productos de primera necesidad.
Según analistas, el comportamiento sostenido al alza genera un efecto acumulativo que amenaza con encarecer aún más el ya alto costo de la vida en este país centroamericano, con más de seis millones de personas -de una población de 10 millones- en condiciones de pobreza.
Dos días después de asumir el poder, el pasado 27 de enero, la administración conservadora de Asfura acordó prorrogar, pero solo hasta el próximo 30 de abril, los subsidios al gas doméstico y la energía eléctrica, que su predecesora Xiomara Castro mantuvo durante sus cuatro años de gestión.
Además de ambas ayudas, el Ejecutivo hondureño mantuvo hasta la misma fecha el subsidio establecido por la expresidenta Castro para la gasolina regular y el diésel.
Los incrementos en los combustibles suelen generar un efecto en cadena en la economía, pues impactan en los costos del transporte, la distribución de productos y, en consecuencia, en el precio final de alimentos y bienes de consumo para la población.
Para algunos medios de comunicación, el encarecimiento de las gasolinas, sobre todo en las últimas dos semanas, es el “más grosero”, y fueron atribuidos por el gobierno al conflicto en el Medio Oriente.
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