Tesfay convirtió su debut en una obra maestra al detener el cronómetro en 2:10:53, una marca que pulverizó el antiguo récord de la carrera y estremeció las avenidas de la ciudad con una actuación que rozó la frontera de la historia.
La fondista etíope recortó casi nueve minutos a la anterior plusmarca que ostentaba la keniana Sharon Chelimo desde 2025 y transformó el recorrido barcelonés en un escenario de velocidad casi sobrenatural.
Durante largos kilómetros la atleta africana corrió incluso a la sombra del récord mundial fijado por la keniana Ruth Chepngetich en el Maratón de Chicago 2024, alimentando la ilusión de una gesta aún mayor.
El desgaste de la batalla final la dejó a 57 segundos de esa cumbre, pero su registro quedó inscrito como la segunda mejor marca de todos los tiempos y el debut más rápido jamás visto en la distancia.
En la prueba masculina, mientras el pelotón de favoritos avanzaba como una marea compacta durante gran parte del recorrido, el sueño de romper el récord del circuito empezó a desvanecerse lentamente.
Entonces emergió la figura de Chelangat, quien lanzó su ataque definitivo en los kilómetros finales y escapó con una determinación feroz hasta cruzar la meta en solitario con 2:04:57.
El ugandés quedó a 44 segundos del récord del etíope Tesfaye Deriba, pero su victoria coronó una carrera estratégica en la que supo esperar el instante exacto para desatar su ofensiva.
La prueba volvió a latir con una multitud de corredores y sueños, pues más de 32 mil dorsales poblaron las calles y confirmaron a Barcelona como uno de los grandes templos del maratón europeo.
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