Según la Secretaría Nacional de Energía (SNE), se confirmó un ajuste al alza que representa un costo adicional de 5.4 millones de dólares para el consumo nacional en los próximos 14 días.
No se trata de un aumento arbitrario, sino del reflejo de una realidad estructural: Panamá importa prácticamente el 100 por ciento de los derivados del petróleo que consume, lo que suma cerca de 700 millones de galones al año, según la entidad.
“El precio en Panamá responde a los precios internacionales; nuestro compromiso es monitorear que el costo trasladado al cliente sea el correcto, pero no tenemos control sobre las variaciones globales”, explicó al diario La Estrella de Panamá, el secretario de Energía, Rodrigo Rodríguez Jaramillo.
Con los nuevos ajustes, el litro de gasolina de 95 octanos sube a 0.99,centravos de dólar; la de 91 octanos a 0.92 y el diésel —motor del transporte de carga y colectivo— alcanza los 0.97.
Para el financista Allan Corbett, el verdadero peligro no está solo en la estación de gasolina, sino en el plato de comida.
Al ser Panamá un país que depende del transporte terrestre para movilizar la producción desde Tierras Altas y provincias centrales hacia la capital, dijo, cada centavo de aumento en el diésel se multiplica a lo largo del camino.
El analista agregó que en Panamá, la cadena de comercialización sufre de una distorsión donde los intermediarios añaden entre un 10 y 20 por ciento al costo en cada parada.
Además denunció un fenómeno de “juez y parte” en el mercado, ya que existen petroleras que controlan las estaciones de servicio y productores que controlan sus propios puntos de venta, lo que les permite ajustar márgenes de ganancia de forma opaca bajo la excusa de los costos externos.
Por su parte, el director general de la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia (Acodeco), Ramón Abadi, señaló que mantiene operativos de verificación en las estaciones de combustible para asegurar que el consumidor reciba exactamente lo que paga.
Le entidad realiza, además, revisiones mensuales de la canasta básica para monitorear los márgenes de costo.
Para Rodríguez Jaramillo el sistema de transporte encarece los precios de mercancías y bienes perecederos para los consumidores, y explicó que aunque Panamá opera bajo un modelo de libre mercado, la institución trabaja estrechamente con la Secretaría de Energía y la Autoridad de Servicios Públicos para evitar un colapso del mercado y garantizar que la especulación no desborde los márgenes responsables.
A pesar de la presión inflacionaria, medios de prensa señalan la actitud tajante del presidente de la República, José Raúl Mulino, cuando ha sostenido en su tradicional conferencia semanal que no habrá subsidios estatales para amortiguar el alza.
“Panamá pagará el precio que tenga que pagar”, sentenció el mandatario, desestimando repetir esquemas de asistencia pasados que calificó como desorden.
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