Sabalenka encontró al fin la redención que le había sido negada en finales anteriores, tomó venganza de las derrotas sufridas ante su víctima en la pelea por la corona de 2023 y en el Abierto de Australia de este año y levantó un trofeo que durante años parecía esconderse entre las dunas del llamado Tennis Paradise.
La belarusa remontó para imponerse con parciales de 3-6, 6-3 y 7-6 (8/6) ganó 10 puntos por directo, firmó un 56 por ciento de efectividad con el primer servicio y aprovechó tres de ocho oportunidades de ruptura, cifras que dibujan la magnitud de su dominio en una batalla de potencia y carácter.
Dueña de uno de los servicios más devastadores del circuito, La Tigresa de Minsk jugó su decimocuarta final de categoría WTA 1000 y alcanzó su décimo título, escalón que la acerca a los registros históricos de leyendas como la estadounidense Serena Williams.
Rybákina, campeona de Wimbledon en 2022 y una de las jugadoras más consistentes del circuito, llegó a la final tras una temporada brillante en la que ha encadenado victorias ante rivales del Top Ten y se va a casa como segunda del ranking mundial, superando a la polaca Iga Swiatek.
La kazaja, vigente monarca del Abierto de Australia y ganadora de Indian Wells en 2023, peleó con la serenidad que la distingue desde el fondo de la cancha, pero esta vez el vendaval ofensivo de Sabalenka terminó por dominar el horizonte del desierto californiano.
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