Apenas amaneció, y con la resaca todavía de la primera ronda de los comicios, los candidatos empezaron a trabajar en la búsqueda de alianzas y de acuerdos para en unos casos materializar la ventaja sacada ayer de las urnas y en otros intentar revertir diferencias.
Sin sorpresas, la palabra del día fue “extremos”, con dirigentes y aspirantes a la Alcaldía de varias de las grandes ciudades que la repitieron una y otra vez, llamando a tomar distancia tanto de Agrupación Nacional (RN), como de La Francia Insumisa (LFI), partidos que hicieron la tarea en la primera vuelta, pese a las etiquetas de extremos de derecha e izquierda, respectivamente.
En la batalla por la joya de la corona: la Alcaldía de París, donde los socialistas buscan extender dos décadas de gobierno, su candidato, Emmanuel Grégoire, descartó aliarse con los insumisos, aun cuando esa maniobra probablemente le garantice la victoria.
La víspera, Grégoire recibió cerca de un 38 por ciento de los votos, por delante de la conservadora Rachida Dati (25,4), con el avance también a la segunda ronda de la representante de LFI, Sophia Chikirou (11,7), del aspirante apoyado por el oficialismo, Pierre-Yves Bournazel (11,3), y de la contendiente del ultraderechista Reconquista, Sarah Knafo (10,4).
Dati y Bournazel firmaron un pacto bajo la consigna de llevar la alternancia a la Ciudad de la Luz.
Por su parte, Chikirou mantuvo su lista ante la insistencia de Grégoire de no unirse para asegurar el triunfo de la izquierda, en sintonía con la postura del Partido Socialista, que rechazó la alianza nacional con los insumisos.
Tampoco en Marsella el alcalde saliente y representante por un bloque de la izquierda, Benoit Payan (puntero con un 36,8 por ciento), aceptó la mano tendida del político de LFI Sébastien Delogu (11,5).
Esta decisión deja un final difícil de predecir en la urbe focense, donde la extrema derecha empuja fuerte con Franck Allisio (RN), quien ayer alcanzó un 34,3 por ciento de los sufragios.
Muchos en la izquierda critican la posición de Grégoire y Payan, entre ellos la líder ecologista Marine Tondelier, pero otros coinciden en la consigna de alejarse de LFI.
En otras ciudades, figuras socialistas desafiaron la visión de su cúpula y sí aceptaron listas comunes con los insumisos, en ocasiones presentadas como “acuerdos técnicos”.
Tal es el caso de Toulouse, donde el pacto apunta al éxito de la izquierda, Nantes, Brest y Clermont Ferrand.
También candidatos ecologistas anunciaron acuerdos con los insumisos para aumentar la competitividad y frenar a la derecha y la extrema derecha, como en Estrasburgo y Tours.
En cambio, en Burdeos, el alcalde ecologista saliente, Pierre Hurmic, optó por mantener idéntica su lista para la segunda vuelta, marginando cualquier arreglo con los insumisos.
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