En un comunicado difundido por los medios de prensa libaneses, la institución informó que las patrullas de la Unifil fueron blanco de disparos en tres incidentes distintos mientras realizaban recorridos de rutina cerca de sus bases en Yater, Deir Kifa y Qlaouieh, sin que se registraran heridos entre el personal de la fuerza internacional.
El texto calificó el incidente de “inaceptable” y violatorio del derecho internacional y de las resoluciones del Consejo de Seguridad.
El ministerio libanés subrayó que las fuerzas de mantenimiento de la paz, en virtud de su mandato y de conformidad con la Resolución 1701 de 2006 del Consejo de Seguridad, tienen derecho a adoptar las medidas necesarias para defenderse y prevenir cualquier intento de obstaculizar sus misiones.
Beirut expresó su “plena e inquebrantable solidaridad” con la Unifil, su liderazgo y los países que aportan tropas, destacando el papel que desempeña en el apoyo a la paz y la estabilidad en el sur del Líbano.
El comunicado recordó además la decisión del Consejo de Ministros libanés del 2 de marzo de 2016, que prohíbe las actividades militares y de seguridad del movimiento Hezbolá, considerándolas ilegales, y obliga al grupo a entregar sus armas al Estado libanés.
La autoridad libanesa subrayó que ningún grupo armado que opere fuera del marco del Estado puede sumir al país en el caos para servir “agendas dudosas”.
La Unifil, establecida en 1978 tras la invasión israelí del sur del Líbano, vio ampliado su mandato después de la guerra de julio de 2006 y la adopción de la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU.
La anterior resolución, aprobada por unanimidad, buscó detener las hostilidades entre Hezbolá e Israel, establecer un alto el fuego permanente y crear una zona de amortiguamiento, además de autorizar la presencia de hasta 15 mil efectivos para supervisar la retirada israelí y garantizar la seguridad de la población desplazada.
jha/fm













