La izquierda y la derecha en sus diversas variantes disputarán en el regreso a las urnas en seis días desde la joya de la corona: la Alcaldía de París, hasta grandes urbes de la talla de Marsella, Lyon, Toulouse, Niza, Nantes, Montpellier, Estrasburgo, Burdeos, Lille y Rennes, todas con más de 200 mil habitantes.
A partir de los candidatos clasificados para la segunda vuelta, los que consiguieron ayer al menos un 10 por ciento de los votos, el panorama luce inclinado hacia la izquierda en Toulouse, Nantes, Estrasburgo, Lille y Rennes, claramente hacia la derecha en Niza y hacia los centristas en Burdeos.
En muchas otras ciudades la polarización política imperante en suelo galo complica el escenario sobremanera, por lo que los resultados dependerán de alianzas o de la retirada de aspirantes, en unos comicios en los que los franceses eligen a los concejales de las más de 34 mil comunas del país, y estos una vez constituidos escogerán a los alcaldes.
Las consignas de votos de los dirigentes coinciden en general en el llamado a sus partidarios a alejarse de lo que se identifica o se asume como los extremos, ya sean de derecha o de izquierda, etiqueta atribuida a Agrupación Nacional (RN) y La Francia Insumisa (LFI), respectivamente.
RN y LFI alcanzaron buenos resultados pese a las campañas en su contra, y la balanza política se jugará, en buena medida, en la postura que los votantes adopten de cara a esas fuerzas, en unas municipales consideraras el termómetro para las presidenciales del 2027.
Desde RN, su presidente Jordan Bardella tendió la mano a otras formaciones de derecha para consumar lo que denominó el cambio para transformar el país.
“Los invito a elegir a alcaldes profundamente patriotas, quienes serán la voz de la alternativa y de la nueva dirección de la nación”, manifestó.
Sin embargo, el líder de los conservadores y candidato presidencial, Bruno Retailleau, pidió la unidad de la derecha para derrotar en la segunda ronda a la izquierda y a RN.
Por su parte, el primer secretario de los socialistas, Olivier Faure, convocó a impedir un triunfo de la extrema derecha en las comunas de Francia en las que ese sector terminó en punta, pero descartando una alianza nacional con los insumisos.
Esta postura ratificó la distanciación entre los socialistas y LFI, aunque abrió la puerta a acuerdos locales.
El coordinador de los insumisos, Manuel Bompard, convocó en cambio a dejar a un lado las diferencias para formar un “frente antifascista” el domingo.
Desde el oficialismo, el jefe de fila de Renacimiento, el ex primer ministro Gabriel Attal, aseguró que la organización no participará en alianza alguna con RN y LFI, al esgrimir que los extremos muestran una progresión inédita en suelo galo y urge frenarlos.
La joya de la corona de las municipales, la Alcaldía de París, constituye una clara muestra de la polarización política existente en Francia, por lo que habrá que esperar a la segunda vuelta para ver si los socialistas podrán extender por otros seis años el dominio alcanzado hace dos décadas.
El partido del puño y de la rosa encabezó la primera vuelta de las municipales con el exvicealcalde Emmanuel Grégoire, quien sumó cerca de un 38 por ciento de los sufragios, por delante de la conservadora Rachida Dati (25,4).
No obstante, otros tres candidatos avanzaron a la segunda, la representante de LFI, Sophia Chikirou (11,7), el aspirante apoyado por el oficialismo, Pierre-Yves Bournazel (11,3), y la contendiente por la organización de ultraderecha Reconquista, Sarah Knafo (10,4).
Las matemáticas apuntan a la continuidad de la izquierda en la silla de la Alcaldía parisina, pero las marcadas diferencias dentro de este campo, y también en el seno de la derecha, sugieren que deberá esperarse hasta el momento de las votaciones.
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