Tal acción sería ejecutada a partir de una ampliación del mandato de la operación naval Aspides en el mar Rojo.
El tema principal será cómo garantizar que el estrecho de Ormuz se mantenga abierto, declaró Kallas a su llegada a la reunión del Consejo de Asuntos Exteriores de la UE en Bruselas.
La Alta Representante explicó que se evaluará con los ministros la opción de expandir el cometido de la misión Aspides, aunque reconoció que lograr un acuerdo entre los estados miembros «no será sencillo».
Expertos en seguridad internacional señalan que una eventual presencia naval europea en Ormuz respondería a las crecientes tensiones geopolíticas, en una ruta por donde transita aproximadamente el 20 por ciento del petróleo mundial.
Analistas consideran que la iniciativa refleja la preocupación de Bruselas por la libertad de navegación en puntos neurálgicos del comercio energético global, en un contexto de inestabilidad en Medio Oriente.
La posible ampliación del mandato de Aspides, originalmente concebida para proteger la navegación en el mar Rojo, implicaría un salto cualitativo en el despliegue militar europeo en la región, pero varios países como España no lo ven necesario.
Especialistas en relaciones internacionales advierten que la medida podría aumentar las fricciones con Irán, que controla el lado norte del estrecho y ha amenazado con bloquearlo en el pasado como represalia por sanciones occidentales.
La decisión final requerirá unanimidad entre los Veintisiete, en un contexto donde varias capitales europeas muestran cautela ante posibles escaladas militares en la zona.
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