Al término de un consejo de ministros de la Unión Europea (UE), Blanar se refirió a las explicaciones brindadas por el canciller ucraniano, Andrii Sybiha, sobre la situación del oleoducto, una infraestructura vital para la seguridad energética de su país.
Debo constatar que, según la parte ucraniana, el oleoducto Druzhba estará disponible posiblemente solo dentro de seis semanas, declaró Blanar a la prensa. El jefe de la diplomacia eslovaca afirmo no creer en eso, “porque ya se han dado muchos plazos», al reflejar la creciente desconfianza de su gobierno hacia las promesas de Kiev.
Mientras, el oleoducto Druzhba, una de las principales arterias para el suministro de crudo a Europa central, permanece inactivo desde el pasado 27 de enero, fecha en la que cesaron los envíos hacia Eslovaquia y Hungría. La interrupción ha generado una situación crítica en la región.
Analistas señalan que la suspensión del bombeo responde a una dinámica de tensiones políticas que trasciende lo técnico, afectando directamente los intereses de los países miembros de la UE que dependen de esta ruta energética.
La situación llevó al gobierno eslovaco a declarar el pasado 18 de febrero el estado de crisis en el suministro de petróleo. Como respuesta inmediata, Bratislava suspendió las exportaciones de electricidad y diésel a Ucrania, en una clara muestra de las consecuencias bilaterales del conflicto energético.
Fuentes oficiales en Bratislava advirtieron que no se descartan nuevas medidas restrictivas contra Ucrania si persiste la actual postura respecto al funcionamiento del oleoducto. La posición eslovaca refleja el creciente malestar en la región ante la falta de soluciones concretas para restablecer el flujo de crudo, en un contexto donde la seguridad energética se ha convertido en un asunto de máxima prioridad para los estados europeos.
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