La iniciativa proponía un modelo de diálogo laboral entre las organizaciones gremiales y asociaciones de un mismo sector de la economía, en lugar de hacerlo empresa por empresa.
De esta manera los beneficios obtenidos, como sueldos y otras prestaciones, alcanzaban a todos los trabajadores de la misma rama, ya sea del comercio, los servicios, la industria o la minería.
Además, no sustituía la negociación individual al interior de cada firma, sino que establecía un piso mínimo a partir del cual se podrían obtener mejores condiciones laborales y de ingresos.
Este modelo aumenta el poder de negociación de trabajadores y sindicatos, sobre todo dentro de las grandes corporaciones y es una práctica común en muchos países desarrollados, como los miembros de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos, de la cual Chile es parte.
Con el uso de la negociación ramal, las empresas estarían impedidas de competir en el mercado reduciendo los salarios y se verían obligadas a impulsar la productividad e innovación.
A pesar de sus notables ventajas para sindicatos y trabajadores, el gobierno de Gabriel Boric demoró el ingreso del proyecto al organismo legislativo, y apenas lo presentó el 3 de marzo reciente, pocos días antes de finalizar su mandato.
El retiro del proyecto por Kast obedece, entre otras razones, a las presiones empresariales que argumentan, sin presentar evidencias, una eventual profundización del desempleo, el aumento de la informalidad laboral y una contracción del crecimiento económico.
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