Organizaciones civiles y humanitarias alertaron que el asedio provocó una creciente escasez de alimentos y medicinas en el enclave costero, al tiempo que dificultó la salida de enfermos y heridos para recibir tratamiento en el exterior.
Raed Al-Nims, portavoz de la Sociedad de la Media Luna Roja en el territorio, criticó a Israel por mantener cerrado el paso de Rafah, fronterizo con Egipto, aunque medios de prensa regionales anunciaron que podría abrir a partir de mañana, pero de forma limitada.
El mecanismo propuesto, como parte de los acuerdos de tregua, estipulaba que unos 50 pacientes saldrían diariamente para recibir tratamiento en el extranjero acompañados por sus familiares, pero Israel no respetó esta cifra ni siquiera antes de que se cerrara el cruce tras el ataque contra Irán, subrayó en un comunicado.
Al-Nims destacó que en Gaza viven unos 350 mil pacientes con enfermedades crónicas y señaló que las tropas israelíes hirieron a más de 170 mil ciudadanos desde el inicio de la actual ola de violencia, en octubre de 2023.
La situación humanitaria empeora, coincidió Amjad Al-Shawa, director ejecutivo de la Red de ONG palestinas en esa región.
El activista criticó “la estrategia de la ocupación israelí de agravar la crisis humanitaria” al reducir el número de camiones con ayuda que pueden entrar y al mismo tiempo imponer restricciones a diversos tipos de mercancías.
En la actualidad, los productos que recibimos no superan un tercio de la cantidad acordada en el protocolo humanitario del acuerdo de alto el fuego, en vigor desde el 10 de octubre del pasado año, resaltó.
Al-Shawa acusó al gobierno de Benjamin Netanyahu de utilizar el hambre como arma para presionar a los residentes de la Franja.
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