Como un general que dispone sus tropas antes de la batalla, el campeón balcánico se rodeará de una escuadra poderosa con el mexicano Isaac del Toro, el estadounidense Brandon McNulty y el suizo Jan Christen como lanzas principales en una ofensiva que promete incendiar la Classicissima.
El bloque se completa con el austriaco Felix Großschartner, el esloveno Domen Novak y el belga Florian Vermeersch, un entramado de fuerza y lealtad que buscará proteger a su líder hasta el instante decisivo donde la carretera se quiebra y nacen los héroes.
Ausentes por lesión el belga Tim Wellens y el ecuatoriano Jhonatan Narváez, la formación mantiene, sin embargo, un pulso de acero, curtido en victorias recientes y dispuesto a escribir otra página dorada sobre el asfalto italiano.
En la antesala de la primavera, la Cipressa y el Poggio aguardan como jueces implacables, mientras la sombra del neerlandés Mathieu van der Poel se alarga como rival mayor en un duelo que huele a epopeya y vértigo.
Pogačar, que ya ha explorado cada curva como quien memoriza un poema de guerra, asume el desafío con la convicción de quien sabe que la gloria no se hereda, se conquista a golpe de pedal y coraje.
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