“Tras mucha reflexión, he decidido dimitir de mi puesto como director del Centro Nacional de Contraterrorismo, con efecto a partir de hoy”, expresó Kent, asesor de la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, al hacer el anuncio este martes en la red social X. “No puedo, con la conciencia tranquila, apoyar la guerra en curso en Irán”, escribió.
Irán no representa ninguna amenaza inminente para nuestra nación -añadió-, “y es evidente que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y su poderoso lobby en Estados Unidos”.
Kent compartió una carta que dirigió al presidente Trump en la que afirmó su apoyo a los valores y las políticas exteriores que defendió en sus campañas de 2016, 2020 y 2024, pero que no estaba de acuerdo con la decisión del mandatario de lanzar la operación contra la República Islámica.
Luego de iniciar los bombardeos de la Operación Furia Épica el pasado 28 de febrero, Trump aludió que Irán constituía una “amenaza inminente” para Estados Unidos y que se había actuado en respuesta a eventuales ataques preventivos.
Sin embargo, esas afirmaciones las contradijeron en las sesiones informativas del Departamento de Defensa en el Capitolio, donde los funcionarios del Pentágono señalaron que Irán no tenía planes de atacar, a menos que fuera agredido primero.
Para justificar esta guerra que ya ocasionó más de mil 300 muertos en Irán, Trump pasó desde el pretexto de proteger a los manifestantes de las recientes protestas en ese país, hasta el llevado y traído tema del programa nuclear y armas de largo alcance pasando por el cambio de régimen recurriendo a hechos transcurridos hace décadas.
Pese a que funcionarios de su administración sostienen que el objetivo no es el cambio de régimen, Trump, de manera injerencista, ha instado al pueblo iraní a tomar el control de ese país.
Al entrar en su tercera semana los ataques de Estados Unidos e Israel contra la República Islámica, Trump ha quedado cada vez más a la defensiva en el terreno político. Aliados y adversarios critican la decisión, mientras los focos de protestas contra la guerra se extienden.
Trump, por su parte, se ha mostrado cada vez más irritado con la cobertura informativa del tema. El gobernante presume del éxito de Estados Unidos en la campaña militar, pero no deja claro cuándo terminarán las hostilidades, aunque ha planteado que “muy pronto”.
Todo ello en un contexto doméstico en el que los ciudadanos comienzan a preguntarse sobre las muertes de estadounidenses en el conflicto y el alza vertiginosa de los precios de la gasolina.
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