La decisión responde al aumento de los costos de importación de combustible asociado a la crisis del Medio Oriente por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Las autoridades establecieron además un sistema de racionamiento de gasolina por vehículo privado, en un intento por estabilizar el abastecimiento interno.
La medida tiene impacto directo en la movilidad urbana, la productividad económica y la planificación operativa de empresas, en un contexto de presión sobre las reservas energéticas del país.
El gobierno del presidente Anura Kumara Dissanayake ha enfatizado que estas medidas son proactivas para no repetir el caos de 2022, pero advierte que si la guerra en el Medio Oriente se extiende, la economía de la isla se verá gravemente afectada.
Las autoridades aseguraron tener reservas hasta finales de abril; sin embargo, según los medios noticiosos, se reportan largas filas y compras de pánico por temor a un desabastecimiento prolongado.
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