De acuerdo con el reporte Niveles y tendencias de la mortalidad infantil del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), este resultado responde a un conjunto de políticas públicas que han permitido reducir muertes prevenibles, en línea con la tendencia global.
El informe indica que, en 1990, morían en el país 25 recién nacidos por cada mil nacimientos antes de cumplir 28 días de vida, mientras que en 2024 esa cifra descendió a siete por cada mil.
La reducción también se evidencia en la mortalidad de menores de cinco años, pues si 63 de cada mil niños fallecían antes de alcanzar esa edad en 1990, en la década de 2000 el indicador cayó a 34 y en 2024 se situó en 14,2 muertes por cada mil nacidos vivos.
Entre los factores que explican estos avances figuran programas como el de Salud de la Familia, el de Agentes Comunitarios de Salud, la Política Nacional de Atención Básica y la expansión de la red pública sanitaria, iniciativas que han fortalecido la atención a madres e hijos.
“Estamos hablando de miles de bebés y niños que no sobrevivirían y hoy pueden crecer y desarrollarse con salud”, afirmó sobre el reporte Luciana Phebo, jefa de Salud y Nutrición de Unicef en Brasil, quien destacó además el impacto de medidas como la vacunación y la promoción de la lactancia materna.
No obstante, el documento advierte que el ritmo de reducción de la mortalidad infantil se ha desacelerado en la última década, ya que de 2000 a 2009 las muertes neonatales disminuyeron a un ritmo anual de 4,9 por ciento, mientras que de 2010 a 2024 la caída fue de 3,16 por ciento anual.
A nivel global, las muertes de menores de cinco años se redujeron a más de la mitad desde el año 2000, pero desde 2015 el ritmo de descenso se desaceleró en más de 60 por ciento, según el estudio.
El documento también señala que en 2024 murieron en el mundo unos 2,1 millones de personas entre cinco y 24 años.
Con relación a Brasil, la violencia fue responsable de casi la mitad de las muertes de varones de 15 a 19 años, mientras que entre las mujeres de esa edad predominan las enfermedades no transmisibles.
Unicef subrayó que invertir en la supervivencia infantil es una de las medidas más efectivas para el desarrollo, al destacar que intervenciones como la vacunación, el tratamiento de la desnutrición y la atención médica durante el embarazo, parto y posparto generan amplios beneficios sociales y económicos.
Según la entidad, cada dólar invertido en la supervivencia infantil puede generar hasta 20 dólares en retornos para la sociedad, al mejorar la salud, la productividad y reducir gastos públicos futuros.
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