Dati dio ayer un paso importante en su objetivo, con la decisión de la representante del partido ultraderechista Reconquista, Sarah Knafo, de retirarse de la contienda.
La exministra de Cultura y líder de la lista de Los Republicanos ya había consumado la alianza con el centrista Pierre-Yves Bournazel, aspirante apoyado por el oficialismo, para enfrentar el domingo al candidato socialista, Emmanuel Grégoire, puntero hace tres días en la primera vuelta de las municipales francesas.
Según Dati, su agenda tiene puntos en común con la promovida por la eurodiputada Knafo, en un guiño de ojo a la política ultraderechista.
En particular, mencionó temas de seguridad, limpieza de París y reducción del gasto público.
Del otro lado del espectro político capitalino, el hasta hace poco vicealcalde Grégoire insiste en presentarse el domingo a la ronda decisiva de los comicios sin pactar con La Francia Insumisa (LFI), una maniobra que recibe críticas de un sector de la izquierda y apoyo desde el otro.
El candidato socialista ganó la primera vuelta con un 38 por ciento de los votos, por delante de Dati (25,4), de la aspirante por LFI, Sophia Chikirou (11,7), de Pierre-Yves Bournazel (11.3) y de Knafo (10.4).
Las matemáticas sugieren que evitar el pacto con los insumisos pondrá a la izquierda en una clara desventaja en París, donde gobierna desde el 2014 el Partido Socialista con Anne Hidalgo, quien con sus dos mandatos mantuvo la hegemonía de la organización del puño y de la rosa, iniciada en 2001 con el burgomaestre Bertrand Delanoë.
Ante la postura de Grégoire, LFI decidió mantener la lista de Chikirou para el domingo.
Socialistas e insumisos se han distanciado en el último año, después de integrar junto a los comunistas y los ecologistas el bloque Nuevo Frente Popular, el cual puso a la izquierda en las legislativas del 2024 como el grupo con más diputados en la Asamblea Nacional, aunque lejos de la mayoría absoluta.
Pese a estas diferencias, en algunas ciudades ambas fuerzas han logrado acuerdos de cara a la segunda ronda de las municipales, tal es el caso de Toulouse, Nantes, Brest y Clermont Ferrand, bajo el declarado propósito de impedir el ascenso al poder de la extrema derecha.
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