Todo eso son cuentos, y de los malos, en los que no vale la pena perder el tiempo, declaró Orban al canal Hir TV al referirse a los rumores difundidos por medios opositores y por el líder del partido Tisza, Peter Magyar.
El jefe de Gobierno húngaro recordó que acusaciones similares se hicieron contra el presidente estadounidense Donald Trump, las cuales fueron desmentidas en julio de 2025 por la directora de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, Tulsi Gabbard.
Para Orban, la formación Tisza busca con estas denuncias justificar de antemano su previsible derrota en los comicios del 12 de abril, creando un “relato de fraude” gubernamental para explicar su fracaso.
Analistas políticos consultados en Budapest coinciden en que estas acusaciones carecen de fundamento y responden a una estrategia de la oposición para deslegitimar el proceso electoral ante una posible nueva derrota.
La embajada rusa en Budapest y el comité de seguridad nacional del Parlamento húngaro ya habían rechazado previamente esas afirmaciones, tras constatar que las sospechas sobre una injerencia carecen de base tras analizar los informes de los servicios de inteligencia.
El próximo 12 de abril se celebrarán en Hungría los comicios parlamentarios, los cuales están llamados a definir el rumbo político del país centroeuropeo en una contienda que hoy se perfila como la más reñida desde el retorno de Víktor Orbán.
La fecha fue confirmada a inicios de año por el presidente húngaro, Tamás Sulyok, quien firmó el decreto correspondiente en apego a las tradiciones legales y constitucionales de la nación magiar, escogiendo el día más temprano permitido por la ley.
La cita con las urnas adquiere una dimensión particular, pues no solo se decidirá la composición de las 199 bancas del Parlamento, sino que se perfila como un plebiscito sobre las más de una década y media de gobierno del primer ministro Víktor Orbán y su partido, Fidesz-Unión Cívica Húngara.
Mientras, las encuestas más recientes anticipan una batalla campal entre la fuerza oficialista y el emergente partido Tisza (Respeto y Libertad), liderado por Péter Magyar.
Antiguo miembro del sistema de Orbán, Magyar se ha convertido en la principal amenaza para la continuidad del actual régimen, capitalizando el descontento popular por la crisis económica, la inflación y los escándalos de corrupción que salpican al gobierno.
rc/ehl/amp













