Dicho organismo aseveró que lo anterior puede ser considerado un crimen de guerra y alertó sobre la imposición por Tel Aviv de un régimen de discriminación, opresión y violencia sistemáticas.
Asimismo, expresó su alarma por la posibilidad de una limpieza étnica y denunció los ataques israelíes, la destrucción metódica de barrios entero y la denegación de ayuda humanitaria.
También alertó sobre las medidas destinadas a confiscar tierras palestinas para la expansión de las colonias, así como otras políticas y prácticas discriminatorias que violan el derecho internacional.
Los ataques diarios llevados a cabo por colonos armados, soldados y «colonos-soldados», muchos de los cuales fueron armados, equipados y formados por las autoridades del Estado, así como el cierre de nuevas tierras a los propietarios y cosechadores palestinos, hicieron de la temporada 2025 la peor en décadas, indica un informe de la Oficina.
«La violencia continúa de manera coordinada, estratégica y en gran medida impune, desempeñando las autoridades israelíes un papel central. Ello facilita y fomenta la violencia y el acoso contra los palestinos», añade.
Asimismo, exige a Israel poner fin a la ocupación y permitir el retorno de los desplazados.
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