El bombardeo es una medida peligrosa e irresponsable a la luz de la actual escalada militar en el aérea, escribió en la red social X el vocero de la Cancillería, Majid Al-Ansari.
Atacar esas estructuras supone una amenaza para la seguridad energética mundial, aseguró.
El funcionario llamó a “todas las partes a actuar con moderación, respetar el derecho internacional y trabajar para reducir la tensión con el fin de preservar la seguridad y la estabilidad regional”.
Irán y Qatar comparten en el golfo Pérsico el yacimiento de gas más grande del mundo, la zona del primero totaliza unos tres mil 700 kilómetros cuadrados, llamado South Pars, y el segundo tiene unos seis mil kilómetros cuadrados en el área conocida como North Dome.
Tras el ataque israelí el precio del petróleo escaló en el mercado mundial al sobrepasar los 109 dólares.
En respuesta, Teherán amenazó con destruir instalaciones energéticas en Arabia Saudita, Qatar y Emiratos Árabes Unidos.
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