«Estamos muy preocupados por la evolución del conflicto entre Pakistán y Afganistán, y nuestra posición consiste en que las partes se sienten a la mesa de negociaciones lo antes posible y encuentren una solución a esa situación mediante el diálogo político y diplomático», subrayó.
Anteriormente, el portavoz del gobierno afgano, Zabihullah Mujahid, declaró que la Fuerza Aérea de Pakistán había lanzado ataques contra un centro de rehabilitación para drogadictos en Kabul.
Como resultado de la ofensiva, los pacientes de la instalación murieron o resultaron heridos. Islamabad desmintió la declaración de las autoridades afganas. El Ministerio del Interior de Afganistán comunicó que el número de muertos como consecuencia del ataque pakistaní contra Kabul ascendió a 408, mientras que al menos 265 personas resultaron heridas.
En la noche del 26 de febrero, se reanudaron los combates en la frontera entre ambos países. Kabul anunció que estaba llevando a cabo una operación militar en respuesta a los recientes ataques aéreos pakistaníes en territorio afgano.
El ministro de Defensa pakistaní, Khawaja Asif, anunció que su país y el gobierno talibán en Afganistán se encuentran ahora en un estado de conflicto armado abierto.
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