En declaraciones a la prensa, el directivo precisó que la reparación de los daños podría tardar entre tres y cinco años, lo que impactaría de forma sostenida en la producción energética del emirato.
El ataque se produjo en el contexto de la escalada regional, tras acciones militares contra instalaciones iraníes en el yacimiento de gas South Pars, a las que Teherán respondió con ofensivas contra infraestructuras vinculadas a intereses estadounidenses en países del Golfo Pérsico.
Por su parte, el primer ministro de Qatar, Mohammed bin Abdulrahman, advirtió que los ataques contra instalaciones gasísticas tendrán repercusiones significativas en el suministro energético mundial.
En paralelo, reportes de prensa señalan que Kuwait suspendió operaciones en varias de sus refinerías tras ataques recientes, en una medida que evidencia el creciente impacto del conflicto en el sector energético regional.
La tensión en Medio Oriente ya repercute en los mercados internacionales, donde los precios del petróleo registraron alzas, con el crudo Brent superando los 112 dólares por barril.
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