La administración de José Antonio Kast sacó de la CGR 43 iniciativas vinculadas con la protección del medioambiente, lo que ocasionó una airada reacción de la comunidad científica y organizaciones vinculadas a la protección de la naturaleza.
Varios de los decretos establecen normas de cuidado a especies en riesgo, entre ellas la ranita o el pingüino de Humboldt, otros que regulan la pureza del aire y la contaminación por las industrias o crean parques y reservas nacionales.
La víspera, sin embargo, fue devuelto a la Contraloría el relacionado con la conservación de las ranitas, en serio peligro de extinción debido al deterioro de los bosques templados australes, esenciales para su supervivencia.
Este jueves la CGR dio curso al plan que establece las normas y procedimientos necesarios para garantizar su presencia en el país.
La ranita de Darwin es un pequeño anfibio, de apenas tres centímetros de tamaño, caracterizado por un singular método de reproducción.
Después que la hembra pone los huevos en la tierra, el macho los custodia y, pasados unos 15 días los traga, ubicándolos en su saco vocal hasta que completan la metamorfosis y salen al exterior.
Viven en zonas húmedas y boscosas en el sur de Chile y Argentina, principalmente entre la hojarasca, que les permite mimetizarse gracias a su color entre verde y carmelita.
La principal amenaza para su vida es el deterioro y destrucción de su hábitat, sea por el cambio climático o la acción del ser humano, así como la infección con el hongo quitridio, que daña gravemente su piel.
Las ranitas fueron descubiertas por el investigador Charles Darwin en 1834, cuando el barco HMS Beagle tocó tierras de Chile.
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