La medida, anunciada por Gergely Gulyás, jefe de la oficina del primer ministro, afecta al general retirado Grigori Omelchenko, responsable de las intimidaciones, así como a un militar identificado como Karas y al politólogo Borís Tizenhausen, líder de un grupo neonazi. A los tres se les prohíbe la entrada a Hungría y al espacio Schengen.
Ellos amenazaron a Hungría con un ataque militar y personalmente al primer ministro y su familia, declaró Gulyás, quien ostenta rango ministerial.
De acuerdo con la declaración, sus actividades no se ajustan a las normas europeas, por lo que se les debe prohibir la entrada a Hungría y a Europa.
Analistas consideran que la acción de Budapest refleja el creciente deterioro en las relaciones bilaterales.
La decisión se produce en medio de disputas por el tránsito de petróleo, luego de que Orbán afirmara hoy que Hungría «romperá por sí misma el bloqueo petrolero ucraniano», acusando a Bruselas de complacer a Kiev.
Las tensiones entre Hungría y Ucrania se han intensificado en los últimos meses por cuestiones energéticas y de política regional. Para expertos consultados, estas sanciones individuales son un nuevo capítulo en el distanciamiento entre ambos países vecinos.
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