En su discurso después de recibir el título de Doctor Honoris Causa por la Universidad de Salamanca, noroeste de España, expresó su preocupación por conflictos «cuyo desenlace no se vislumbra, y con gravísimas consecuencias para la población».
Acompañado por el rey Felipe VI en un recorrido previo por la ciudad de Salamanca, el mandatario italiano hizo un llamado a la Unión Europea (UE) a decir no a la ampliación de los conflictos, a una «inestabilidad perpetua» y a la «multiplicación de los frentes de crisis».
«Parece que seguir aferrados a un orden y a unas instituciones que están perdiendo autoridad, eficacia, financiación y, en algunos casos, incluso miembros, es una receta segura para la marginación de nuestro continente», sentenció.
Sin hacer menciones específicas (aunque implícitamente a Donald Trump y Estados Unidos), Mattarella lanzó la idea de proponer una visión alternativa «a la mera ley de quien parece ser más fuerte».
Ante el declive del multilateralismo remarcó la necesidad de mantenerse firmes en los principios fundacionales de la UE, fieles a “nuestra cultura y a nuestros pueblos”, sin renunciar al papel de Europa unida.
El jefe de Estado italiano, reflexionó sobre la convicción en boga de que la agresión puede ser una práctica habitual en las relaciones internacionales.
Al abundar sobre el tema, mencionó las crisis climática, de la que dependen importantes fenómenos migratorios; alimentaria, energética, demográfica y sanitaria.
«Las políticas de transferencia de ayudas tienden a esquilmarse, mientras que aumentan los gastos militares (…), también están en juego valores fundamentales de la experiencia europea, como la dignidad de la persona y su libertad”, enfatizó.
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