Ahmed, mediante un mensaje publicado en sus redes sociales, enfatizó que el Ramadán representa un tiempo sagrado en el que los creyentes se solidarizan con los vulnerables y extienden la compasión a través de la oración, la caridad y los actos de bondad.
Consideró el Eid al-Fitr como una piedra angular de la paz, la armonía y el apoyo mutuo, al destacar el legado de larga data del país como hogar de diversas religiones y culturas.
En cuanto a temas nacionales, subrayó en el texto la importancia de las próximas elecciones generales, previstas el 1 de junio venidero, describiéndolas como un hito histórico en el fortalecimiento de las bases democráticas de Etiopía.
Hizo un llamado a todos los ciudadanos a la disciplina, la paciencia y la conducta pacífica demostrada durante el Ramadán en el proceso electoral. “Nuestras próximas elecciones son más que un deber cívico; es un testimonio de la fuerza de nuestra unidad y la brillantez de nuestro futuro compartido”, afirmó.
Advirtió que el compromiso cívico débil inevitablemente produciría resultados democráticos débiles, enfatizando que la democracia no puede prosperar en medio de la división, el conflicto o la apatía. En cambio, recalcó, requiere cooperación, disciplina, respeto mutuo y adhesión al estado de derecho.
El jefe de Gobierno etíope resaltó que el ayuno practicado durante el Ramadán cultiva la autodisciplina, la oración fortalece la conexión espiritual y los actos como la caridad y las reuniones comunitarias fomentan la unidad y la cohesión social.
Por último, expresó su esperanza de que la celebración de Eid al-Fitr marque el comienzo de una era renovada de amor, paz duradera y esperanza compartida para Etiopía.
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