En un comunicado oficial, el Ministerio de Asuntos Exteriores afirmó que tales acciones constituyen una flagrante violación del derecho internacional y representan una seria amenaza para la seguridad energética mundial, así como para la navegación y el medio ambiente.
La cancillería qatarí denunció que los ataques, ocurridos durante los últimos dos días, impactaron infraestructuras vitales y civiles en ambos países del Golfo, lo que agrava las tensiones en la región.
Asimismo, subrayó que estas acciones “han traspasado todos los límites” al afectar no solo instalaciones estratégicas, sino también a la población civil y bienes esenciales.
En ese contexto, Doha instó a evitar una mayor escalada del conflicto y abogó por reducir las tensiones con el objetivo de restablecer la seguridad y la estabilidad tanto regional como internacional.
El Gobierno de Qatar reiteró su plena solidaridad con Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, y expresó su respaldo a las medidas que adopten para proteger su soberanía, seguridad e integridad territorial.
Irán había instado a la población de varios países de la región de Oriente Medio a mantenerse alejada de instalaciones petroleras vinculadas a Estados Unidos, ante la posibilidad de ataques en represalia por bombardeos contra su infraestructura energética.
La advertencia se produjo después de los ataques de Estados Unidos e Israel contra la refinería de Asaluyeh y el yacimiento de gas South Pars, ubicado en el Golfo Pérsico, considerado uno de los mayores del mundo y compartido por Irán y Qatar.
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