De acuerdo con un comunicado del ministro de Defensa, que fue reproducido por el presidente, Gustavo Petro, esa fue la decisión adoptada tras una visita conjunta de la comisión técnica y de especialistas de ambos países al sitio de los hechos.
La investigación realizada concluyó que, aunque no existe 100 por ciento de certeza, hay una muy alta probabilidad de que el artefacto impactó en territorio ecuatoriano y, tras rebotar, cayó en suelo colombiano, tras recorrer aproximadamente 210 metros y sin generar afectaciones a personas o bienes.
Según concluyó el Ministerio de Defensa, el trabajo realizado de manera conjunta “evidencia madurez, profesionalismo y respeto mutuo en la búsqueda de la verdad de lo sucedido”.
Por otra parte, remarcó que Ecuador informó que la operación se realizó de manera legítima en su territorio, con el objetivo de afectar amenazas criminales, sin intención alguna de provocar, afectar o generar desconfianza con Colombia.
“Esta misma apreciación la tiene Colombia, con base en los hechos confirmados y las relaciones que se han mantenido con los mandos militares”, acotó la comunicación.
A continuación, ambos países coincidieron en la necesidad de superar el incidente.
“Se considera pertinente dar por superado el evento y avanzar en el fortalecimiento de la cooperación, mediante nuevos acercamientos entre los mandos militares de ambas naciones y la consolidación de protocolos operacionales en zonas de frontera”, resumió la nota.
El pasado martes, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, denunció que un artefacto de unos 250 kilogramos de peso apareció en Ipiales, en el departamento de Nariño.
Según estimó el mandatario, el artefacto procedería de Ecuador y habría sido lanzado de un avión, versión que desestimó su homólogo, Daniel Noboa.
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