Cuando llueve, la lluvia arrastra la basura que se tira en la calle y la misma llega hasta los vertederos, describió la activista y emprendedora social guatemalteca, fundadora de la organización Haciendo Eco.
Los ríos no tienen un manejo responsable de los desechos y no se tiene la educación ambiental necesaria que se exige para mantener una buena calidad del agua, acotó la experta, cita por Emisoras Unidas.
Abordó la importancia de que se empiece a dar este tipo de preparación y consideró necesario pedir el apoyo a las autoridades para que se traten los desechos sólidos.
Insistió en que este año pueda pasar en el Congreso la Ley de Agua, pues –señaló- tienen además uno de los ríos más contaminados y contaminantes del planeta (El Motagua, el más extenso del país y principal emisor de desechos plásticos hacia el Mar Caribe).
Guatemala exhibe los indicadores de desarrollo humano más bajos de la región latinoamericana, que ya de por si son bajos, por lo que somos la nación con más desnutrición crónica, señaló Samayoa, quien atribuyó el fenómeno al consumo de agua.
Nuestros niños no están creciendo con los nutrientes necesarios, y en gran medida esto tiene que ver con este tema, aseveró una de las voces chapinas más fuertes en la lucha contra la contaminación por plásticos.
Expuso además que el 95 por ciento de las aguas negras de esta capital sigue sin ser tratada antes de llegar a un río y la red de drenaje a nivel general está colapsada.
La Organización de Naciones Unidas proclamó el Día Mundial del Agua en 1992 (durante la Conferencia de Río de Janeiro) y la celebración comenzó oficialmente al año siguiente encaminada a repasar la relevancia de este recurso y la defensa de su gestión sostenible.
Para 2026 el lema específico es “Donde fluye el agua, crece la igualdad”, en busca de resaltar cómo la crisis existente afecta desproporcionadamente a mujeres y niñas.
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