Así lo confirmó este domingo el llamado zar de la frontera del presidente Donald Trump, Tom Homan, al reforzar la línea de mensajes del mandatario, quien anunció la intervención directa del ICE en los procedimientos de controles de seguridad para los pasajeros, una tarea que corresponde a empleados de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA).
Sin embargo, tanto la TSA como el ICE son agencias del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), cuyos fondos se encuentran bloqueados en el contexto de un cierre parcial por falta de acuerdo en el Congreso, lo que ha imposibilitado el pago de salarios desde mediados de febrero.
Desde entonces se calcula que las ausencias se mantienen por encima del nueve por ciento y más de 350 agentes renunciaron en este periodo, según cifras del DHS.
En su red Truth Social, Trump escribió que el ICE acudirá a los aeropuertos para ayudar a los maravillosos agentes de la TSA que permanecen en sus puestos.
«A pesar de que los demócratas de la izquierda radical, que solo se centran en proteger a los criminales más duros que han entrado ilegalmente en nuestro país, están poniendo en peligro a Estados Unidos al retener un dinero acordado hace mucho tiempo», expresó el presidente al lanzar culpas contra sus adversarios políticos.
El ICE sigue en el ojo de la opinión pública por sus cuestionadas tácticas en especial luego de registrarse la muerte de al menos seis personas en sus centros de detención de Texas, Pensilvania, Georgia y California en lo que va de 2026, así como por los agresivos operativos de control migratorio en las comunidades del país.
En enero agentes federales mataron a tiros a dos ciudadanos estadounidenses (Renee Good y Alex Pretti) en un contexto entonces de protestas generalizadas contra el ICE en la ciudad de Minneapolis, en el estado de Minnesota, ubicado en la región Medio Oeste del país.
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