La expectación reina en suelo galo por estas elecciones municipales en un contexto de mucha polarización política, en el cual la extrema derecha empuja para ratificar su favoritismo de cara a las presidenciales del año próximo y la izquierda y la derecha tradicional enfrentan agudas diferencias.
Si bien el domingo pasado fueron electas más de 33 mil 300 listas en idéntica cantidad de comunas, quedan por definir unas mil 500, entre ellas la joya de la corona: París, y el resto de las grandes ciudades de Francia, desde Marsella y Lyon hasta Toulouse, Niza, Nantes, Estrasburgo, Montpellier y Burdeos.
Hace siete días solo votó el 51,17 por ciento de los 48 millones 700 mil ciudadanos registrados, nivel de abstención inferior al de 2020 (44,6), cuando el país y el mundo lidiaban con la pandemia de la Covid-19, pero superior al de comicios locales previos.
Los colegios electorales comenzaron a funcionar a las 08:00, hora local, permanecerán abiertos donde sea necesario hasta las 20:00, y los primeros resultados deben conocerse poco después.
Varias fueron las alianzas y desencuentros en los últimos días, con un suspenso total en municipales como las de París, donde Emmanuel Grégoire busca extender 25 años de dominio socialista, ante las pretensiones de la conservadora Rachida Dati, quien logró entenderse para la segunda vuelta con el centrista Pierre-Yves Bournazel, y la ultraderechista Sara Knafo se retiró para beneficiarla.
En las consignas de voto de los dirigentes políticos para este domingo abundaron los llamados a distanciarse de los extremos de derecha y de izquierda, con los que identifican a Agrupación Nacional y La Francia Insumisa, respectivamente, y a formar un bloque antifascista, término que algunos consideran muy fuerte.
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