Su familia confirmó el deceso del político, quien en enero había anunciado una operación seria, pero sin ofrecer detalles de su salud.
El presidente Emmanuel Macron rindió homenaje a un “gran destino francés” que “encarnó una alta idea de la República”.
Por su parte, el primer ministro Sébastien Lecornu evocó la pérdida de un servidor fiel a Francia, cuyo nombre quedará ligado al Estado.
Jospin fue primer ministro entre 1997 y 2002 bajo la presidencia de Jacques Chirac, en la cohabitación de fuerzas políticas más larga de la V República, y encabezó el Gobierno más duradero de la misma.
De igual manera, sirvió como primer secretario del Partido Socialista en tiempos de liderazgo de François Mitterrand y ocupó responsabilidades diversas, entre ellas las de ministro de Educación y miembro del Consejo Constitucional.
La presidenta de la Asamblea Nacional, la diputada oficialista Yaël Braun-Pivet, resaltó que Jospin cambió la vida cotidiana de los franceses, recordando su aporte al empleo joven, la cobertura médica universal y la paridad.
Desde las filas socialistas, su primer secretario, Olivier Faure, lo consideró un inspirador que condujo a la izquierda plural al poder y demandó un homenaje nacional.
Para la líder ecologista Marine Tondelier, Jospin representa “un monstruo sagrado de la izquierda”, mientras que la máxima figura de los insumisos, el varias veces candidato presidencial Jean-Luc Mélenchon, manifestó el adiós a “un modelo de exigencia y de trabajo”.
Desde la derecha, el presidente de Agrupación Nacional, Jordan Bardella, transmitió sus condolencias y aseveró que pese a las diferencias, seguirá en la memoria como “un hombre honesto de izquierda”.
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