La portavoz de la misión, Candice Ardell, declaró que en las últimas 48 horas se registraron intensos disparos y explosiones en los alrededores del cuartel, lo que provocó el impacto de balas, metrallas y fragmentos en instalaciones de la fuerza.
Según explicó, el personal de mantenimiento de la paz se refugió en búnkeres para evitar víctimas, mientras expertos en explosivos trabajan para neutralizar el proyectil que impactó en uno de los edificios poco antes del mediodía.
Ardell indicó que, de acuerdo con evaluaciones preliminares, el proyectil habría sido lanzado por un “actor no estatal”, sin ofrecer mayores detalles.
La Unifil instó a todas las partes a garantizar la seguridad de su personal y a abstenerse de acciones que pongan en riesgo a los cascos azules, incluidos los combates en las cercanías de sus posiciones.
Asimismo, reiteró que no existe una solución militar al conflicto e hizo un llamado a deponer las armas y avanzar hacia una solución duradera que evite más pérdidas de vidas humanas.
La situación ocurre en el contexto de la expansión del conflicto regional, tras la ofensiva iniciada a finales de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán.
El 2 de marzo, Hezbolá respondió con un ataque contra una instalación militar en el norte de Israel, lo que derivó en una nueva ola de bombardeos israelíes contra territorio libanés, incluidos los suburbios del sur de Beirut y zonas del sur y el este del país.
La Unifil, creada en 1978 y reforzada tras la guerra de 2006 mediante la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU, mantiene el mandato de supervisar el cese de hostilidades y apoyar la estabilidad en la región.
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