La decisión fue adoptada por el Ministerio de Energía ante la interrupción del flujo de petróleo vinculada a la escalada de la agresión militar de Estados Unidos e Israel contra Irán, lo que ha impactado en los costos de importación, de acuerdo con las autoridades.
El ajuste responde a presiones externas sobre el mercado energético y a la necesidad de mantener la estabilidad del abastecimiento interno.
Autoridades advirtieron que la medida podría tener efectos inmediatos en el costo del transporte y bienes básicos, con repercusiones en el nivel de vida de la población.
El incremento ocurre en un contexto de recuperación económica tras la crisis de 2022, lo que genera preocupación sobre una posible desaceleración si persisten las tensiones en el mercado internacional de energía.
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