La víspera, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, informó que las bencinas (gasolinas) subirán 370 pesos por litro (0,41 centavos de dólar) y el diésel lo hará en 580 (0,64), algo nunca visto en el país.
Esta noticia provocó congestionamientos en los servicentros de todo el territorio, debido a que muchos clientes buscan abastecerse de los combustibles antes de la entrada en vigor de los nuevos precios.
Consultado por la inédita medida, el presidente José Antonio Kast atribuyó la decisión a la guerra en el Medio Oriente y la situación fiscal del Gobierno.
“No podemos comprar popularidad a costa de dineros que no tenemos”, dijo.
El Ejecutivo anunció algunas propuestas para amortiguar el impacto, entre ellas el congelamiento hasta fines de diciembre de las tarifas del transporte público en la capital, y en el interior se dispondrá de los recursos para contener el aumento del pasaje.
La presidenta del Frente Amplio, Constanza Martínez, repudió el hecho de que, ante el primer desafío, el gobierno opte por traspasar el costo de la crisis a la ciudadanía.
El Partido Socialista, por su parte, advirtió que el ajuste provocará un encarecimiento generalizado del costo de la vida, lo cual afectará directamente a las familias y en especial a los trabajadores.
En un mensaje publicado en su cuenta de X, la excandidata presidencial y exministra de Trabajo, Jeannette Jara, afirmó que “el gobierno está apagando el incendio con bencina (gasolina)”.
Jara cuestionó que la nueva administración diga que no hay plata para apoyar a la gente, mientras busca bajar el impuesto en tres por ciento a las empresas más grandes del país.
En redes sociales organizaciones de la sociedad civil llamaron a un cacerolazo con el lema “álzate contra el alza” para este martes a las 21:00 (hora local).
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