La medida, que se extenderá durante dos semanas, fue anunciada por el ministro de Comunicaciones y Estrategia, José Argueta, quien señaló que la intención es “reducir la movilidad y, por ende, el consumo de combustibles, en un contexto internacional adverso”.
Según el funcionario, serán las oficinas de recursos humanos de cada institución las encargadas de definir qué empleados del gobierno central y entes descentralizados podrán acogerse al trabajo remoto, garantizando la continuidad de los servicios esenciales.
Además, el Ejecutivo hondureño buscará replicar esta iniciativa en la empresa privada y el sistema educativa, con el objetivo de reducir la movilidad de personas, el tráfico de vehículos y el gasto de carburantes, dijo Argueta a periodistas.
El calendario, sin embargo, juega un papel clave en esta decisión, recordó la publicación digital Confidencial.
La próxima semana, comprendida del 30 de marzo al 3 de abril, corresponde a la Semana Santa, periodo en el que tradicionalmente el Gobierno otorga asueto a los empleados públicos, lo cual reduce de por sí la activad en la administración estatal, subrayó la fuente.
Honduras se prepara para una Semana Santa atípica, en la que el teletrabajo, la crisis de combustibles y el tradicional asueto estatal convergen, dejando en el aire interrogantes sobre la efectividad real de la medida y su impacto en el consumo energético, agregó Confidencial.
Además de los carburantes, muchos productos y servicios experimentaron aumentos de precios, denunciaron asociaciones de defensa del consumidor.
Desde ayer lunes, el costo de la gasolina regular se elevó a cuatro dólares el galón, la superior ascendió a unos 4,54 dólares y el diésel a 4,07.
Las nuevas variaciones, vigentes hasta el domingo 29 de marzo, consolidan una tendencia alcista que mantiene bajo presión el bolsillo de los hondureños.
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