La decisión, de carácter temporal, establece que al término de ese período el magistrado reevaluará las condiciones para mantener o no el beneficio, en función de la evolución clínica del exgobernante y del cumplimiento de los requisitos legales.
De acuerdo con informaciones divulgadas por los medios CartaCapital y G1, la medida responde al cuadro médico delicado que llevó a la hospitalización de Bolsonaro en una unidad de terapia intensiva el pasado 13 de marzo.
El fallo de De Moraes acogió además el criterio de la Procuraduría General de la República, que ayer se manifestó a favor de flexibilizar el régimen de cumplimiento de la pena por razones humanitarias, dada la condición de salud del exmandatario.
Bolsonaro, condenado a 27 años y tres meses de prisión por su participación en una tentativa de golpe de Estado tras las elecciones de 2022, se encontraba recluido en la unidad conocida como Papudinha, en el Complejo Penitenciario de la Papuda, en esta capital, desde donde fue trasladado el Hospital DF Star.
Según el más reciente parte médico citado por G1, el exmandatario se mantiene clínicamente estable y ha mostrado una evolución favorable.
A inicios de marzo, el magistrado rechazó un pedido similar de prisión domiciliaria al considerar que se trataba de una medida excepcional y que, en ese momento, el exmandatario no cumplía los requisitos, señalando incluso que mantenía una agenda activa de visitas.
En ese momento, el juez indicó que las condiciones del centro penitenciario respondían integralmente a las necesidades médicas del condenado, con servicios continuos, múltiples atenciones diarias, sesiones de fisioterapia y actividades físicas.
De acuerdo con un informe del establecimiento carcelario citado entonces por CNN Brasil, en 39 días de custodia allí Bolsonaro recibió 144 atenciones médicas, 13 sesiones de fisioterapia y participó en 33 actividades físicas.
Otro elemento considerado por De Moraes en su rechazo previo fue la manipulación de la tobillera electrónica por el exgobernante en noviembre pasado, que fue descrita por el ministro del STF como un intento deliberado y flagrante de fuga.
Sin embargo, el agravamiento reciente de su estado de salud motivó la revisión de esa postura.
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