La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico de España, Sara Aagesen, afirmó que se trata de seguir la cooperación con Iberoamérica, «construyendo juntos los grandes pilares para proteger nuestro medio ambiente”.
En su discurso inaugural de la XIII Conferencia Iberoamericana de ministros de Medio Ambiente y Clima, Aagesen valoró que la transición ecológica es “una pieza fundamental del desarrollo económico, del bienestar, de la salud, de progreso y de una sociedad más justa y más equitativa».
El texto adoptado este miércoles en Málaga, sur de España, la Agenda Medioambiental Iberoamericana traza la hoja de ruta que marcará la respuesta de estos países a la crisis climática, pérdida de biodiversidad y la contaminación.
Durante la sesión, la vicepresidenta, acompañada por el secretario general iberoamericano, Andrés Allamand, remarcó que «son tiempos en los que el cambio climático se acelera».
«Las crisis ambientales no entienden de fronteras» y en este sentido aseguró que «para España la cooperación siempre ha sido y será un pilar fundamental (…) en un contexto como el actual, convulso, complicado».
El documento fue adoptado por consenso, aunque Argentina subrayó sus «disociaciones» respecto a tres puntos transversales: igualdad de género, pueblos indígenas, afrodescendientes y comunidades locales, y la Agenda 2030 con sus Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Portugal, Guatemala, Panamá, Uruguay, México, Andorra y España a nivel de ministros, y con otros cargos institucionales Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, El Salvador, Honduras, Perú, República Dominicana, Venezuela y Chile, participan en el encuentro.
De cara a la cumbre de Madrid en noviembre próximo, la Agenda Medioambiental Iberoamericana llega por mandato de la cita cimera de Santo Domingo en 2023.
Cuenta con cuatro ejes temáticos: cambio climático; biodiversidad y ecosistemas; recursos hídricos y océanos, y contaminación y residuos sólidos. Asimismo, abarca 16 acciones, una de ellas horizontal, dirigida a promover la sinergia entre las redes medioambientales iberoamericanas.
Además, resalta el fortalecimiento de los sistemas nacionales de alerta temprana frente a desastres y el avance en su coordinación, junto con la realización de diagnósticos de evaluación de riesgos climáticos; elaboración de escenarios climáticos regionales como base común para la adaptación en Iberoamérica, planes de acción climática y refuerzo de capacidades municipales.
Acerca de la biodiversidad, promueve fortalecer las capacidades técnicas e institucionales en la conservación del medio natural; la aplicación de herramientas de teledetección para la gestión de las Reservas de la Biosfera; respuesta coordinada frente a amenazas comunes como el tráfico ilegal de especies y la pérdida de hábitats.
Igualmente, el intercambio de conocimiento para evaluar el riesgo de desertificación, a lo que suma la aspiración de mejorar el acceso al agua potable y al saneamiento en comunidades vulnerables mediante al menos una decena de proyectos piloto antes de 2030.
También, establecer un marco común para mejorar la calidad de las aguas, refuerzo de la gestión integrada de los recursos y el uso eficiente del agua, y la mejora de la gestión del arribo de sargazo que afectan a países del mar Caribe.
Otro pronunciamiento del texto se refiere a la contaminación, con ideas en el incentivo de iniciativas nacionales que impulsen la reducción progresiva de plásticos.
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