La definición del escenario está sujeta a un grado de incertidumbre mayor a lo habitual, precisó el instituto emisor.
En lo externo, la guerra en el Medio Oriente puede extenderse y agravar los daños a la producción de energía y el tránsito de materias primas estaría afectado por más tiempo, dando lugar al alza de los precios.
Respecto al plano local, las proyecciones incorporan el ajuste del gasto fiscal anunciado por el Gobierno, que se contraerá en tres mil ochocientos millones de dólares.
A ello se suma el pobre desempeño de la minería, que desde el año pasado mantiene una baja en su producción, en particular del cobre, principal producto de exportación del país.
Debido a estas circunstancias, el rango de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para este año estará entre 1,5 y 2,5 por ciento, inferior a lo estimado en diciembre (2,0 y 3,0).
Para los próximos dos años, el alza del PIB se mantiene dentro de esa misma proyección.
Además, se prevé una moderada disminución del gasto en los hogares y las empresas.
Respecto a la inflación, este indicador recibirá el impacto de la guerra en los precios globales de los combustibles, más las alzas anunciadas en Chile por el Gobierno el 23 de marzo.
En concreto, el Índice de Precios al Consumidor se ubicará en torno al 4,0 por ciento en el trimestre mayo-junio de este año y sólo volverá a los tres puntos porcentuales hasta mediados de 2027.
Frente a estas circunstancias, el Consejo del Banco Central estimó necesaria la constante evaluación de los escenarios de la economía mundial y local, que puedan generar presiones inflacionarias distintas y requieran cambios de la política monetaria.
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