De acuerdo con un texto divulgado por la Presidencia, la fabricación de ese avión de combate sitúa al gigante sudamericano en un grupo reducido de naciones con capacidad para crear medios de alta complejidad, con impacto estratégico en defensa y desarrollo industrial.
En la ceremonia realizada en el aeródromo de Gavião Peixoto, estado de São Paulo, Lula subrayó junto a autoridades políticas y empresariales el carácter del avance alcanzado.
“Hoy, el cielo de Brasil es el escenario de un momento histórico. Volé escoltado por el primer Gripen producido en Brasil. Un momento muy simbólico que muestra un país que cree en sí mismo, invierte en tecnología y reafirma su soberanía”, apuntó el mandatario en su cuenta de la red social X.
Tal proyecto, precisó la referida fuente oficial, forma parte del programa FX-2, concebido como eje del reequipamiento de la Fuerza Aérea Brasileña, con inversiones estimadas en 28 mil 500 millones de reales (casi cinco mil 500 millones de dólares) entre 2014 y 2033.
La cantidad, destinada a la adquisición de 36 aeronaves, incluye 10 mil 500 millones de reales (poco más de dos mil millones de dólares) del nuevo Programa de Aceleración del Crecimiento en aras de lograr 23 aviones desde 2023 hasta 2030.
Junto al objetivo principal de obtener dichos medios, la iniciativa contempla también la transferencia de tecnología, elemento considerado clave para reducir la dependencia externa.
En ese sentido, el vicepresidente brasileño, Geraldo Alckmin, resaltó que el fortalecimiento de la industria de defensa constituye un pilar de la soberanía nacional.
Ponderó que el impulso gubernamental ha permitido posicionar a este sector en la vanguardia de la innovación tecnológica.
Desarrollado en cooperación con la empresa sueca Saab y producido localmente por Embraer, el F-39E Gripen es un avión polivalente con capacidades de control aeroespacial, inteligencia, reconocimiento y ataque.
La asociación estratégica entre ambas compañías tiene entre sus propósitos una amplia transferencia de conocimientos que fortalece la base industrial brasileña.
A criterio del presidente de Embraer, Francisco Gomes Neto, tal cooperación abre nuevas oportunidades internacionales y coloca a Brasil como potencial exportador de aeronaves de combate, con perspectivas en mercados de América Latina.
Para Saab, la producción del Gripen fuera de Suecia representa un hecho sin precedentes desde su fundación en 1937 y refleja el nivel de confianza en la industria brasileña y en la alianza bilateral.
Su director ejecutivo, Micael Johansson, subrayó que el proyecto simboliza una relación de largo plazo basada en metas compartidas.
Además de reforzar la defensa aérea, la iniciativa dinamiza sectores estratégicos mediante la incorporación de capacidades en ingeniería, software y manufactura avanzada.
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