En este emblemático lugar del noroeste dominicano, representantes de ambos pueblos rindieron homenaje al legado de unidad, lucha y solidaridad que marcó aquel acontecimiento, reafirmando los vínculos históricos y culturales que unen a ambos pueblos.
La jornada de reafirmación patriótica comenzó con una concentración en el Parque del Reloj, desde donde los participantes emprendieron una caminata hasta la Casa Museo Máximo Gómez, donde colocaron una ofrenda floral en homenaje a los dos héroes.
Más de un centenar de personas —entre estudiantes, autoridades locales, cubanos residentes en el país, representantes de organizaciones políticas, amigos de Cuba de provincias cercanas y otros invitados— se dieron cita frente a la Casa Museo de Gómez, un sitio cargado de simbolismo por haber sido escenario de la firma del histórico documento.
En nombre de la asociación Máximo Gómez de Cubanos Residentes, el historiador Eliades Acosta señaló que resulta difícil encontrar otro texto de su tipo que aborde con tanta fuerza el concepto de decoro, y lo definió como un llamado permanente al pueblo cubano a no rendirse en la lucha por la independencia y a mantenerse firme cada vez que la patria esté en peligro.
Por su parte, Roberto Payano, presidente de la Campaña Dominicana de Solidaridad con Cuba, dio lectura al Manifiesto de Solidaridad del Pueblo Dominicano con la nación caribeña y proclamó con firmeza que la isla se mantiene libre y soberana, fiel al sueño emancipador de José Martí y Máximo Gómez, hecho realidad con la obra revolucionaria de Fidel Castro.
Payano invitó a participar en una jornada nacional de solidaridad con Cuba que tendrá lugar el próximo domingo en el Parque Independencia, en la capital, donde se recogerán donaciones destinadas a la isla.
Señaló que esta iniciativa se desarrolla en un momento especialmente complejo, en el que el país también enfrenta los efectos del bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos.
Para cerrar el acto, el embajador de Cuba en la República Dominicana, Ángel Arzuaga, evocó el significado de la llamada “guerra necesaria”, concebida por José Martí como una contienda imprescindible para alcanzar la independencia con justicia.
Destacó que Máximo Gómez, con su genio militar, enseñó a los cubanos las tácticas de la guerra de manigua, entre ellas el uso del machete como arma decisiva, y subrayó su ejemplo de desprendimiento al rechazar aspiraciones de poder político en la Cuba libre por la que luchó.
Asimismo, resaltó el legado ético de Martí, quien proclamó que “Patria es Humanidad” y defendió el derecho de todos los hombres a la educación como base de la libertad.
El diplomático también evocó la temprana vocación revolucionaria de Fidel Castro, al recordar su participación en la expedición de Cayo Confites en 1947, organizada para enfrentar la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo en la República Dominicana.
Asimismo, destacó sus vínculos con este país y, en particular, su visita a Baní, ciudad natal de Máximo Gómez.
Subrayó que, en un gesto cargado de simbolismo, Fidel contribuyó a materializar el anhelo de Gómez de fomentar la educación, mediante la donación de un politécnico para esa comunidad.
Denunció que en enero de este año el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que penaliza con aranceles a los países que suministren petróleo a Cuba, en el marco de una política de máxima presión.
Reiteró que Cuba defiende la paz y rechaza la guerra, pero subrayó que su historia —desde las luchas independentistas iniciadas en 1868— le enseñó que la libertad no se mendiga, sino que se conquista con el filo del machete.
En ese sentido, afirmó que la isla mantiene su disposición al diálogo con Estados Unidos, siempre que se base en el respeto mutuo, la soberanía y sin ningún tipo de imposiciones.
Puntualizó que en cualquier eventual proceso de conversaciones no estarán en discusión el sistema social, político y económico que defiende el país, por ser una decisión soberana de su pueblo.
Al mismo tiempo, subrayó que, ante cualquier amenaza o intento de agresión, los cubanos están decididos a defender su nación y sus conquistas con todos los medios a su alcance.
Al acto asistieron el embajador de la Federación de Rusia en la República Dominicana, Alexey Victorovich Seredin, Manuel Salazar, dirigente del partido Comunista del Trabajo y Max Puig, presidente de Alianza por la Democracia.
Además, el abogado Ramón Antonio Veras y la profesora Rosalía Sosa, copresidentes del Comité de Honor por el centenario del natalicio de Fidel Castro, estudiantes y directivos del Politécnico Máximo Gómez y representantes de la Asociación Dominicana de Profesores, entre otros invitados.
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