Las declaraciones sucedieron tras una conversación telefónica con el príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohamed bin Salmán.
La iniciativa surge en medio de la escalada bélica en la región tras la acción militar iniciada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán, que incluyó ataques a Teherán y otras ciudades, y la posterior respuesta iraní contra objetivos en Israel y bases estadounidenses en varios países árabes.
El Reino Unido trabaja actualmente con sus socios para definir cómo podría ser un plan prácticamente viable que garantice el flujo de mercancías a través de esa ruta marítima clave, señaló el comunicado oficial desde la residencia oficial de Downing Street.
Starmer expresó además “un apoyo inquebrantable” a Riad.
El estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de 20 por ciento del petróleo mundial, se ha convertido en un punto crítico de tensión tras las recientes hostilidades.
Medios locales consideran que cualquier iniciativa para su desbloqueo requerirá necesariamente la participación y el aval de Teherán.
El pasado 19 de marzo, los líderes de Reino Unido, Italia, Países Bajos, Francia, Alemania y Japón emitieron un comunicado conjunto para exigir a Irán “el cese inmediato de sus amenazas, colocación de minas, ataques con drones y misiles, así como otros intentos de bloquear el estrecho de Ormuz para la navegación comercial”.
A esa declaración se adhirieron posteriormente más de 20 naciones, entre ellas Australia, Canadá, Corea del Sur y Emiratos Árabes Unidos.
Para el especialista en geopolítica energética Omar Al-Rashid, “la reapertura del estrecho no puede ser decidida unilateralmente por Occidente sin abordar las causas profundas del conflicto, que incluyen el bombardeo a territorio iraní y el asesinato de altos mandos de la Guardia Revolucionaria”.
El académico advirtió que cualquier plan excluyente profundizaría la inestabilidad en el golfo Pérsico.
Los bombardeos estadounidenses e israelíes contra Irán dejaron como saldo la muerte del líder supremo, ayatolá Alí Jamenei, y de otras figuras clave de la dirigencia de la República Islámica, según confirmaron fuentes oficiales.
En respuesta, el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica lanzó ataques contra instalaciones en Israel y contra bases de Estados Unidos en Bahréin, Jordania, Catar, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita.
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