El Ministerio iraquí de Defensa anunció en un comunicado la cifra de víctimas tras precisar que el bombardeo tuvo como objetivo la base de Habbaniya, en la provincia de Al Anbar.
Según el texto, entre los objetivos de la incursión estaba la clínica militar y el departamento de obras adscrito a la instalación.
La cartera consideró la agresión una “violación flagrante y grave de las normas internacionales que prohíbe atacar instalaciones médicas” y advirtió que se reserva el derecho de responder.
Una fuente de seguridad señaló a la agencia de noticias Shafaq que entre los fallecidos fue identificado un oficial de alto rango.
La base es compartida por el Ejército y las Fuerzas de Movilización Popular (FMP), una alianza de milicias creada en 2014 para combatir al Estado Islámico pero que Washington acusa de servir a los intereses de Irán.
Ayer murieron allí 15 miembros de las FMP en un ataque que los medios de prensa adjudicaron al Pentágono. Entre las víctimas mortales estaba el jefe de esa coalición en Al Anbar, Saad Dawai Al-Baiji.
Poco después perdieron en un bombardeo con misiles varios milicianos peshmergas en la norteña región de Kurdistán iraquí, cuyas autoridades responsabilizaron a Teherán por el incidente.
Desde el inicio de la agresión conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán, el 28 de febrero, las FMP comenzaron a bombardear objetivos norteamericanos en Iraq, incluidas bases castrenses y la embajada en Bagdad.
El diario en lengua árabe Asharq Al-Awsat reveló que, ante esa situación, la mayoría de los “asesores de las fuerzas de la coalición internacional abandonaron el mando de operaciones conjuntas” en esta capital hacia Jordania, lo cual “indica los crecientes riesgos de seguridad”.
En respuesta, numerosos centros de la alianza fueron bombardeados por el Pentágono, con el saldo de numerosos muertos y heridos, incluidas las sedes de las brigadas 15ª y 40ª.
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