Según un mensaje emitido la víspera, y dirigido a estas facciones por el presidente del país, Hasán Sheij Mohamud, el mandatario instó a los integrantes de estos grupos a deponer las armas y reintegrarse a sus comunidades.
Para los observadores políticos, el llamado forma parte de la nueva estrategia dirigida a la rehabilitación social y la reducción de la violencia.
Según destaca la agencia somalí de noticias Sonna, la amnistía constituye una estrategia que pretende debilitar a estas redes islamistas con énfasis en la población joven, considerada particularmente vulnerable al reclutamiento por parte de estos grupos.
En los últimos tiempos, Somalia enfrenta una escalada de violencia por parte de grupos como Al Shabaab, organización vinculada a Al Qaeda.
La red Al Qaeda fue integrada en Afganistán en los años 80 del siglo pasado con entrenamiento y apoyo logístico de los servicios especiales estadounidense y británico varios de cuyos miembros ejecutarían años después el letal atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York y la sede del Pentágono en Washington.
La región de Bajo Shabelle, localizada en el sureste del país, próxima a esta capital, es escenario frecuente en los últimos días de combates entre el Ejército y la milicia islamista a juzgar por los partes oficiales de la cartera de Defensa somalí, los cuales la identifican como empleada por los insurgentes como escondite para atacar zonas de esta capital.
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