Según la nota, los microorganismos degradan eficazmente productos contaminantes como hidrocarburos y toleran metales pesados, incluso a bajas temperaturas.
El estudio se llevó a cabo en el monte Kaskama, en el noroeste de la región, donde se había formado una zona contaminada.
A partir de las muestras recogidas, los científicos aislaron diez cepas de microorganismos altamente activas, capaces de desarrollarse a temperaturas cercanas a los más cinco grados, y resistir altas concentraciones de metales pesados y utilizar componentes del diésel y del petróleo crudo como fuente de carbono.
Entre los hallazgos más relevantes destacan bacterias del género Pseudomonas, que oxidan hierro ferroso, y del género Paenibacillus, capaces de reducir hierro férrico y oxidar hidrocarburos en condiciones anaerobias, lo que permite combatir la contaminación en distintas capas del suelo.
La contaminación por hidrocarburos y metales pesados sigue siendo un desafío en el Ártico. Las condiciones extremas, como el frío, el permafrost y las dificultades logísticas, limitan el uso de métodos tradicionales de limpieza. Además, las bajas temperaturas ralentizan la evaporación de compuestos tóxicos y los procesos naturales de recuperación del suelo.
Los investigadores consideran que estas bacterias podrían utilizarse en procesos de biorremediación, es decir, la restauración acelerada de ecosistemas mediante organismos vivos. El uso de microorganismos autóctonos abre nuevas perspectivas para la limpieza sostenible de suelos contaminados en regiones árticas.
El estudio fue realizado por científicos del Instituto de Problemas de Ecología Industrial del Norte del Centro Científico de Kola en colaboración con colegas de la Universidad Rusa de la Amistad de los Pueblos y del Instituto de Microbiología Vinogradski del Centro Federal de Investigación «Fundamentos de Biotecnología» de la Academia de Ciencias de Rusia.
mem/gfa













