El panel, con participación de legisladores y dirigentes de América Latina, Europa y Estados Unidos, abordó las tensiones entre la acción institucional y la movilización popular, en un contexto marcado por el fortalecimiento global de fuerzas de extrema derecha.
Durante su intervención, el senador Óscar Andrade, del Partido Comunista de Uruguay, advirtió que el accionar en el Estado debe articularse con la lucha social. “La lucha institucional es parte del conjunto de las luchas de los pueblos”, afirmó, al tiempo que alertó sobre los riesgos de desvincular al gobierno de su base social.
Al profundizar en una crítica a la concepción tradicional del poder estatal, el legislador sostuvo que suelen verse las conquistas gubernamentales como del gobierno, cuando este último en realidad es una construcción histórica popular, por lo que apuntó a la necesidad de entender los procesos políticos como resultado de acumulaciones sociales y no solo de decisiones institucionales.
Por su parte, la eurodiputada española Ana Miranda ofreció un diagnóstico sobre Europa, donde la derecha está blanqueando la extrema derecha, según denunció, al referirse a alianzas y prácticas que legitiman discursos excluyentes.
Miranda también alertó sobre el uso instrumental de la democracia por sectores neofascistas, que utilizan y abusan de los instrumentos democráticos para diseminar el odio y la violencia, lo cual, a su juicio, plantea un desafío estratégico a las fuerzas progresistas.
Asimismo, el eurodiputado portugués João Oliveira coincidió en la necesidad de articular institucionalidad y movilización. “La acción institucional tiene un papel más relevante cuanto esté articulada con la lucha de los trabajadores y de los pueblos”, consideró.
También amplió el concepto de democracia más allá de lo electoral, al estimar que no puede quedar limitado a la dimensión política, sino que debe involucrar de igual modo los ámbitos económico, social y cultural.
A su vez, el concejal estadounidense Abdul Osmanu advirtió sobre los riesgos de separar la acción institucional de las bases sociales, al señalar que no se debe permitir que el amor por las instituciones domine, cuando muchas veces se ve un “abandono de los movimientos sociales que nos permiten llegar al poder”.
Subrayó además que la construcción de poder no se limita a los espacios formales, al afirmar que no existe solo en las urnas, sino en las calles, con la gente.
Las intervenciones coincidieron en señalar que el actual escenario internacional exige repensar las estrategias políticas, combinando acción institucional, organización popular y articulación internacional.
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