Mientras las autoridades ecuatorianas sostienen que la operación del 6 de marzo en la provincia amazónica de Sucumbíos formó parte de una ofensiva contra el grupo armado Comandos de la Frontera, el diario estadounidense The New York Times y algunos medios locales afirman que el sitio destruido era una finca campesina dedicada a la producción lechera.
El ministro del Interior, John Reimberg, defendió la actuación militar.
“Si pensamos que los lugares a atacar tienen letreros que digan ‘finca de narcotraficantes’ o ‘bienvenido a la finca de Comandos de la Frontera’, realmente hay un pequeño problema de entendimiento sobre cómo operan los grupos criminales”, afirmó el funcionario.
Reimberg insistió en que las estructuras delictivas utilizan propiedades rurales como fachada.
El Ministerio de Defensa de Ecuador aseguró en un comunicado que durante el operativo se hallaron indicios de actividades ilícitas, entre ellos un fusil y municiones, y negó que el lugar intervenido fuera una granja.
“Se aclara que el lugar intervenido no correspondía a una granja lechera, ya que en el sector no existía presencia de ganado ni actividad productiva de ese tipo”, señaló la entidad castrense.
Sin embargo, la investigación del New York Times, basada en testimonios, videos y análisis satelital, sostiene que el predio contaba con infraestructura agrícola y habría sido utilizado para actividades ganaderas.
El fotógrafo del rotativo norteamericano Federico Ríos afirmó que recogió testimonios de personas que aseguran haber sido detenidas durante el operativo.
“Hablamos con las personas que estuvieron detenidas por el gobierno ecuatoriano, quienes nos pidieron no publicar sus rostros y nombres por temor a represalias”, contó en entrevista este jueves con la emisora Radio Pichincha.
Relató que los residentes en el lugar le contaron que fueron trasladados en helicóptero, les preguntaron dónde estaban las drogas y las armas, les ahogaron, recibieron descargas eléctricas y los liberaron.
“Estuvimos en el terreno que quedó completamente destruido, las imágenes satelitales son claras, primero se ve la llegada de militares que incendian gran parte del lugar y, días después, hacen el bombardeo… hay un vídeo donde se observan dos objetos caer y una explosión que, según expertos consultados, fueron bombas”, dijo Ríos.
También Radio Sucumbíos publicó entrevistas con residentes en el lugar que afirmaron que los bombardeos impactaron viviendas y áreas utilizadas para actividades agrícolas, sin que existieran indicios de presencia de grupos armados.
No obstante, las autoridades defendieron el éxito de la misión y subrayaron que el sitio era un área de descanso de alias Mono Tole, cabecilla de Comandos de la Frontera buscado por Ecuador y Colombia.
Incluso, el portavoz del Pentágono, Sean Parnell, felicitó públicamente al presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, por la acción, que consideró como un esfuerzo para “detectar, interrumpir y destruir organizaciones terroristas designadas”.
La operación bajo escrutinio contó con apoyo de fuerzas estadounidenses en un contexto de creciente cooperación entre ambos países.
Mientras continúa el debate sobre lo ocurrido en la zona fronteriza, la Alianza de Organizaciones por los Derechos Humanos presentó denuncias ante la Fiscalía y organismos internacionales, incluida la ONU, por lo ocurrido.
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