Según declaró el ministro, “solo a partir de evidencia verificable se entregarán conclusiones claras, objetivas y responsables a las familias de las víctimas y al país”, en referencia al sinestro que provocó la muerte de 69 integrantes de la fuerza pública.
Remarcó el titular que la tripulación estaba plenamente entrenada y cualificada, la pista era apta para la operación y las condiciones meteorológicas, atmosféricas y topográficas permitían el despegue.
“La posible amenaza también fue analizada y, a la fecha, no existe ninguna información que la confirme”, añadió, en torno a la hipótesis de que se habría tratado de un ataque de un grupo armado.
La cartera ministerial también reveló en las últimas horas que ya fueron identificados por Medicina Legal 46 de los 69 cadáveres hallados en el sitio del accidente en Puerto Leguízamo.
Del total de fallecidos, 61 pertenecían al Ejército Nacional, seis a la Fuerza Aeroespacial (FAC) y dos a la Policía Nacional.
El pasado lunes un avión Hércules C-130 de la FAC se precipitó a tierra, pocos segundos tras el despegue y a aproximadamente 1,5 kilómetros del aeródromo del que partió.
Tras el suceso las autoridades divulgaron asimismo que 57 hombres resultaron evacuados: ocho fueron trasladados a Florencia (Caquetá), 49 a Bogotá, entre ellos 19 al Hospital Militar Central y otros 30, cuyo estado no presentaba mayor gravedad, fueron conducidos al Batallón de Sanidad Militar.
El presidente del país, Gustavo Petro, decretó tres días de duelo nacional en señal de homenaje a los fallecidos.
“Lo que estaban haciendo estos jóvenes era ayudar a los Estados Unidos a no consumir tanta cocaína. Tanto el vecino del sur como el vecino del norte dicen que no hacemos lo suficiente, pero los únicos que mueren son los jóvenes colombianos, y por centenares”, afirmó durante un Consejo de Ministros en el que se les rindió tributó a los uniformados.
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