El exmandatario ultraderechista había sido ingresado el 13 de marzo en el Hospital DF Star, en Brasilia, luego de presentar síntomas como fiebre alta, baja saturación de oxígeno, sudoración y escalofríos.
Durante su evolución clínica, permaneció más de una semana en la Unidad de Terapia Intensiva, desde donde fue trasladado posteriormente a cuidados semiintensivos y luego a una habitación común tras mostrar mejoría, hasta su alta hospitalaria este viernes.
En paralelo, el ministro del Supremo Tribunal Federal (STF) Alexandre de Moraes concedió esta semana a Bolsonaro el beneficio de prisión domiciliaria por un período inicial de 90 días, fundamentado en razones humanitarias vinculadas a su estado de salud.
La decisión fue adoptada tras el dictamen favorable de la Procuraduría General de la República, después de una solicitud presentada por la defensa del exmandatario, quien el pasado año fue condenado a 27 años y tres meses de prisión por su participación en la trama golpista de 2023.
El exjefe de Estado permanecerá en su residencia en el condominio Solar de Brasilia, bajo una serie de medidas cautelares impuestas por la justicia, entre ellas el uso obligatorio de una tobillera electrónica.
Previo a su traslado al hospital, Bolsonaro se encontraba recluido en la unidad conocida como Papudinha, en el Complejo Penitenciario de la Papuda, en esta capital.
A inicios de marzo, De Moraes había rechazado un pedido similar de prisión domiciliaria al considerar que se trataba de una medida excepcional y que, en ese momento, el exgobernante no cumplía los requisitos, señalando incluso que mantenía una agenda activa de visitas.
En ese momento, el juez indicó que las condiciones del centro penitenciario respondían integralmente a las necesidades médicas del condenado, con servicios continuos, múltiples atenciones diarias, sesiones de fisioterapia y actividades físicas.
Otro elemento considerado entonces por el juez en su rechazo previo fue la manipulación de la tobillera electrónica por parte del exgobernante en noviembre pasado, que fue descrita por el ministro del STF como un intento deliberado y flagrante de fuga.
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