Se trata de una pieza, creada en plaka sobre madera, que forma parte de la exposición actual en el Edificio de Arte Cubano; la escena representa un espacio de refugio y resistencia: un palenque, asentamientos donde los esclavos fugados construían su libertad en medio de la rebelión y la espiritualidad.
En la composición, Mendive entrelaza lo real con lo espiritual, un sello distintivo de su universo creativo; en la narrativa conviven elementos simbólicos como la IKU y los rancheadores, asociados a la muerte, presentó la institución en el Día Internacional de Recuerdo a las Víctimas de la Esclavitud y la Trata, el día 25.
Junto a ellos aparece la presencia de Elegguá, deidad colocada sobre la cabeza de uno de los personajes que, según la fuente museal, «decide su suerte: la de quien, protegido por la magia y la fe, logrará alcanzar el palenque».
Manuel Mendive (La Habana, 1944) estudió en la Academia de Bellas Artes San Alejandro y ostenta, entre otros reconocimientos cubanos e internacionales, el Premio Nacional de Artes Plásticas (2001).
Su obra vanguardista aborda la racialidad y la resistencia cultural afrocaribeña, generando una experiencia singular desde mediados del siglo XX hasta la actualidad.
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