Mientras el mundo acelera hacia la descarbonización y busca soluciones logísticas más eficientes, un medio de transporte del siglo XIX vive su mayor renacimiento.
En 2026, las vías férreas se consolidan no solo como una alternativa, sino como la columna vertebral de la movilidad global y el comercio internacional.
Con una inversión global que supera los 80 mil 960 millones de dólares anuales solo en infraestructura, el tren se posiciona como la pieza clave para equilibrar la balanza entre crecimiento económico y sostenibilidad ambiental.
La relevancia económica del sector es innegable, pues según el informe Railroads Market 2026-2033 de SkyQuest, el mercado ferroviario global está valorado en 305 mil 90 millones de dólares en 2025 y se proyecta que alcance los 454 mil 210 millones en 2033.
Tal dato significa un crecimiento a una tasa anual compuesta del 5,1 por ciento. Este impulso se debe en gran medida al transporte de mercancías, que genera aproximadamente el 80 por ciento de los ingresos del sector.
El ferrocarril cuesta alrededor de una décima parte del transporte por carretera, destaca el informe, subrayando la ventaja competitiva del tren para el movimiento de grandes volúmenes de carga a larga distancia.
El panorama mundial de las vías férreas muestra una clara jerarquía. En términos de extensión total de red, Estados Unidos lidera con aproximadamente 220 mil kilómetros, seguido de cerca por potencias como Rusia, China e India.
Sin embargo, cuando el foco se pone en la alta velocidad y la modernización, China no tiene rival. A finales de 2025, el gigante asiático superó los 50 mil kilómetros de líneas de alta velocidad en operación, una cifra que supera la suma total del resto del mundo.
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